La Nación Aprender a caminar sobre lo incierto
21/06/2026
| 9 visitas
No se puede eliminar lo desconocido; lo que s铆 podemos cambiar es nuestra relaci贸n con 茅l
Hace poco asist铆 a una conferencia que dio un joven que hab铆a pasado casi dos a帽os secuestrado. De todo lo que cont贸, hubo una idea que me qued贸 grabada. Dijo que lo que m谩s lo angustiaba no era el sufrimiento f铆sico, ni siquiera el riesgo de morir, sino la incertidumbre. No saber si saldr铆a. No saber cu谩ndo. No saber. Esa confesi贸n, dicha desde un lugar extremo, nos incluye a todos. Casi ninguno conoce el cautiverio. Pero todos, sin excepci贸n, vivimos un poco rehenes de lo que ignoramos: el resultado de un estudio m茅dico, el rumbo de un proyecto, la decisi贸n de otro, el d铆a de ma帽ana. La certeza es una ilusi贸n c贸moda a la que nos abrazamos, y cada tanto la vida nos recuerda que nunca la tuvimos. Aquel joven padeci贸 una c谩rcel real, de barrotes y cerrojos. Pero existe otra, sin rejas visibles, que casi todos cargamos sin advertirlo. Vincent van Gogh la describi贸 en una carta a su hermano, en 1880: escribi贸 que muchas veces no sabemos qu茅 es lo que nos mantiene encerrados, qu茅 nos confina, y que sin embargo sentimos ciertas barreras, ciertos muros. Dos prisiones muy distintas y, en el fondo, una misma angustia: la de no saber cu谩ndo 鈥攏i si鈥 terminar谩 el encierro. 驴Y c贸mo se sale de una prisi贸n as铆? Una vieja sabidur铆a ofrece una pista. El budismo 鈥攅l que recorre, por ejemplo, El libro tibetano de la vida y de la muerte鈥 ense帽a que el futuro no est谩 escrito en ninguna parte: lo que seremos depende de lo que hacemos ahora, y el valor de cada acto no se mide por su tama帽o sino por la intenci贸n que lo anima. Sostiene, adem谩s, que la ra铆z del sufrimiento no est谩 tanto en lo que perdemos como en cu谩nto nos aferramos. Todo es impermanente 鈥攍as cosas, las personas, nosotros mismos鈥 y empe帽arnos en que algo quede inm贸vil es pelearnos con la naturaleza misma de la vida. Annie Coleman. La experta en longevidad de Stanford explica por qu茅 la planificaci贸n financiera es esencial para una vida m谩s largaDe ah铆 su ense帽anza m谩s inc贸moda y, a la vez, m谩s liberadora: aprender a sostener las cosas con la mano abierta. Hacerse amigo de lo incierto en lugar de declararle la guerra. Visto as铆, aquel joven nombr贸 sin propon茅rselo el coraz贸n del problema humano: lo que lo torturaba no era solo su celda, sino aferrarse a una certeza que nadie pod铆a darle. Algo parecido descubri贸 el psiquiatra vien茅s Viktor Frankl, que sobrevivi贸 a un campo de concentraci贸n. Frankl comprendi贸 que, aun cuando a una persona se le arrebata todo, le queda una libertad que nadie puede quitarle: la de elegir la actitud con la que enfrenta lo que le toca vivir. No pod铆a cambiar su encierro ni la incertidumbre sobre su suerte, pero s铆 la manera de habitarlos. Es, en el fondo, la misma disciplina: dejar de exigirle al porvenir que se muestre antes de tiempo y hacernos cargo de lo 煤nico que de verdad est谩 en nuestras manos. Pero ese desapego, mal entendido, puede confundirse con frialdad, con un encogerse de hombros ante todo. Y no es eso. Van Gogh, que describi贸 como nadie la c谩rcel, tambi茅n se pregunt贸 qu茅 nos libera de ella, y se respond铆a: un afecto profundo y verdadero. Ser hermanos, ser amigos. El amor, dec铆a, es lo que abre las puertas de esa prisi贸n, como una fuerza casi m谩gica. Ah铆 est谩 la paradoja hermosa: el amor es el 煤nico lazo que, en lugar de aprisionarnos, nos libera. No se trata de no querer nada para no sufrir, sino de querer plenamente sin pretender poseer. Soltar el control no es soltar el afecto: es amar sin tomar rehenes, ni a las personas ni al futuro. El 14 de junio se cumplieron cuarenta a帽os de la muerte de Jorge Luis Borges, y cuesta imaginar mejor interlocutor sobre la incertidumbre. Pocos escritores la pensaron con tanta lucidez. Imagin贸 la existencia como un jard铆n de senderos que se bifurcan, donde cada instante abre futuros que nunca llegaremos a recorrer del todo. Concibi贸 el universo como una biblioteca casi infinita que jam谩s terminar铆amos de descifrar. Pens贸 el tiempo como un r铆o que nos arrastra y que, al mismo tiempo, somos nosotros. Sospech贸 que ese 鈥測o鈥 firme y permanente al que tanto nos aferramos quiz谩 no sea m谩s que una ficci贸n afortunada. Y prefiri贸 siempre la honestidad de la duda a la comodidad de las certezas. Borges no resolvi贸 el misterio: lo convirti贸 en belleza. Y tal vez ah铆 est茅 la ense帽anza, despojada de toda etiqueta religiosa. No podemos eliminar lo desconocido; es el aire que respiramos. Lo que s铆 podemos cambiar es nuestra relaci贸n con 茅l: pasar del terror a una forma de respeto. Dejar de leer la incertidumbre como una condena y entenderla como lo que realmente es: la prueba de que seguimos vivos, de que la historia todav铆a no est谩 escrita, de que a煤n quedan senderos por elegir. Nada de esto es exclusivo de quien sobrevive a un cautiverio. Quien dirige una empresa, emprende o conduce un equipo convive a diario con lo incierto. Planificamos, y est谩 bien hacerlo, pero la realidad rara vez respeta el plan: siempre acecha un cisne negro, ese hecho improbable que nadie vio venir y que termina por cambiarlo todo. Por eso liderar no es adivinar el futuro, sino planificar con la mano abierta: firmes en el rumbo, livianos con el resultado. La angustia no nace de la incertidumbre, sino de exigirle garant铆as que no puede dar. Aquel joven sobrevivi贸 a sus cadenas. A las invisibles, las que cargamos todos, no se las vence: se las atraviesa, y nunca en soledad. Lo que nos libera de esa prisi贸n sin rejas es siempre relacional 鈥攅l afecto, el v铆nculo, vivir el presente con la mano abierta鈥. En la vida lo llamamos amor o amistad; en el trabajo, equipo: un equipo donde la estrategia sean las personas. Es la misma fuerza con otro nombre, porque cuando la certeza se desmorona 鈥攜 siempre, tarde o temprano, se desmorona鈥, lo 煤nico que queda en pie son los equipos. Esa, y no el control, es la verdadera ventaja frente a lo incierto.
También te puede interesar:
qué te pareció esta noticia?
Todavía no hay comentarios. Escriba el suyo.